Resdagboken

kanellängd

tisdag 20 april 2010 Arica, Región de Arica y Parinacota, Chile
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Ok, då var det dags igen... senast vi skrev befann vi oss i Coca, Ecuador och skulle ta båten till Peru. Som vissa av er vet så blev det inte så. Men vafan, man kan ju inte få allt här i livet, så efter 10 timmar på båt till gränsen och ytterligare 13 timmar tillbaka till Coca så tog vi en nattbuss mot Peru och vips! 45 timmar senare befann vi oss på stranden i Huanchaco, Peru.
Där blev det vila (=välförtjänt latmaskande) i 3 dagar innan vi begav oss upp på högre höjder under påskhelgen; Huaraz, "la cordillera blanca". Denna stad erbjuder hiking i vackra landskap, mountain biking, ridning och diverse extrema sporter till icke ödmjuka priser. Vi bestämde oss för att ta saken i egna händer och vandrade lite på egen hand i en nationalpark. Vidare gick resan till Lima. I Lima gjorde vi det vi hade längtat efter: tvätta kläder och gå på bio.
Efter Ecuador och allt vad landet har att erbjuda var vi fortfarande helt matta så vi bestämde oss för att åka till en oas i öknen Huacachina utanför staden Ica och ägna oss åt lite seriöst slappande... dock varvade vi med sandboarding och ett besök till "fattigmansgalapagos" där vi kunde skåda sjölejon, diverse fåglar och, håll i hatten, små söta pingviner!!
Nästa destination blev Nazca där vi inte gjorde det man kommer till Nazca för, nämligen se Nazcalinjerna... dels för att jag redan gjort det och dels för att Vicente var tvungen att se Barça-Madrid. Till sist såg vi matchen i en liten sportaffär som var det enda stället bland barer och hotell i den lilla vidriga staden som hade kanalen som visade den.
Cusco: lika fin som senast, men lättare att besöka utan bronkit. Vi bestämde oss för att, istället för att ta tåget fram och tillbaka till Machu Picchu, ta en frisk promenad på två dagar, efter en dags cykeltur, till Aguas Calientes (byn nedanför Machu Picchu). Det var sjukt jobbigt, men vi hade en jättebra grupp som vi blev kompisar med och det var roligt att ta sig till Machu Picchu på ett annorlunda sätt än senast... det är inte lätt att vara stammis på ett av världens sju underverk.

När vi kom tillbaka till Cusco spenderade vi dagen i staden med en av killarna från gruppen... det blev mer kvalificerat slapp med indisk buffé och massage (min första riktiga!)... men det var vi fan värda efter allt det där knallandet, och bussen som följde till Puno var inte så lattjo den heller.

Puno, Lago Titicaca: http://sv.wikipedia.org/wiki/Titicacasj%C3%B6n

En natt, speed-turism och sen nattbuss mot Tacna på gränsen till Chile. Sista dygnet i Peru var ingen hit, då vi tröttnat på deras paranoia gällande pengar... ingen ville växla våra dollar eftersom: 1. 5-dollarsedeln var "för använd" 2. de växlar inte 1-dollarssedlar(?) 3. det var lite ritat på 20-dollarsedeln... så eftersom vi inte ville ta ut mer peruanska soles i bankomaten som tog avgift för att ta ut så blev det en natt utan mat och ransonering av vatten... men nu är vi i Chile och vi kan känna lukten av civilisation, och det var inga som helst problem att växla våra dollar.
Nu följer Vicentes inlägg och mer av mig får ni väl enligt tradition om ca 2-3 veckor.
Ha'de! (jag träffade en norska igår).

Bueno, parece que la regla de escribir cada dos semanas no era cierta, así que asumiremos una actualización por país (sí, ya llegamos a Chile). Pero primero…

SPOILER ALERT!! SPOILER ALERT!!

Esta actualización va a ser un poco caca culo pedo pis, no sea que os vayáis a pensar que todo en Sudamérica es como Rusia, países maravillosos llenos de gente maravillosa. Si queréis seguir pensando que todo es de color de rosa, no sigáis leyendo. Avisados estáis.

Porque si no recuerdo mal, nos despedimos en el Amazonas, a punto de coger un barco para ir hacia Perú. Pues bueno, tal barco no existía. O sí, pero se fue el día antes de llegar nosotros. Y eso, cuando te has pegado 12 horas en una lancha, siendo que el hombre te había asegurado que podrías coger susodicho barco, pues toca un poco la moral. Como el siguiente barco no salía hasta dentro de quince días, no pudimos ir a Iquitos. Así que con un enfado considerable, cogimos otra lancha de vuelta, lo que pasa que esta vez era contra corriente, y tardó 16 horas en llegar (y no, no son nada cómodas). De ahí, sin descansar, un bus de 20 horas hacia la frontera sur con Perú. ¿Os había hablado ya de los buses en Ecuador? Resumiendo, un infierno de 20 horas. Porque además de que los buses sean incómodos, la gente es estúpida. Como podéis imaginar, llegamos bastante cansados a la frontera, momento que aprovecharon unos desalmados para estafarnos colándonos dólares falsos. Otro punto a nuestro favor. Por si fuera poco, dado el estrés que teníamos los dos, a la hora de sacar dinero nos olvidamos cada uno (sí, cada uno) la tarjeta de crédito en cajeros distintos. ¿Os había dicho ya que somos imbéciles? Sí amigos, no nos deberían dejar salir de casa. Pero como ya era tarde para eso, nos encontramos en el norte de Perú, compartiendo una tarjeta para los dos (bendita Caja Rural que me dio una de más) y con la moral por los suelos. Pero, ¡oh! el norte de Perú es ideal contra el estrés. Estuvimos 4 días en Huanchaco, una playa perfecta (eso dicen) para hacer surf. Pero como todavía no me veo como un surf dude, nos dedicamos a tirarnos en la playa, ponernos morenos y coger energía. En ese pueblo conocimos el extraño caso de el hotel de tarifa mengüante. Llegamos y nos dijeron 40 soles por la habitación. Después de 3 noches, nos cobraron 105, lo que quiere decir que la segunda la cobraron a 35 y la tercera a 30. Un millar de dudas nos asaltaron: si nos quedábamos los días suficientes, ¿llegaríamos a dormir gratis? Y pasado ese tiempo, ¿nos pagarían por quedarnos ahí? No teníamos tiempo para contestar tantas preguntas, así que nos fuimos de ahí. La bendita semana santa nos llevó a Huaraz, en los andes, donde conocimos la cultura quechua y sus bellas mujeres. Ahí pues nada, hacer senderismo (a 4600 metros de altura!!), ver alpacas y comprar tonterías. Por cierto, ¿os había hablado de mala suerte? Mala suerte es intentar hacer un back-up de nuestras fotos, descubrimos que en Ecuador nos había entrado un virus en el pen drive, y habíamos perdido parte de las fotos de México y Colombia. Así que ahora ese pen drive está en cuarentena, esperando volver a España y entrar en la UVI. La siguiente parada lógica era Lima, donde por fin, o más bien por necesidad, decidimos hacer cosas más “europeas”, como ir al cine, comer palomitas o emocionarnos al entrar en un supermercado de verdad. Ahí lo bueno es que volvimos a mejorar nuestras habilidades sociales, que estaban un poco maltrechas, y comenzamos a conocer gente muy maja. Una de las razones por las que hemos estado tanto tiempo en Perú es porque realmente, hicimos una parte del recorrido lentísimo, porque técnicamente no habíamos hecho nada de turismo, y hasta llegar a Cuzco no hicimos nada de verdad. Porque de Lima nos fuimos a Huacachina, un oasis (sí sí, oasis, con dunas, palmeras y todas esas cosas), donde la gente solamente se tira a tomar el sol, bañarse en la piscina, y si se aburre, hacer un tour con sand buggies y sandboarding, que hay que reconocer que es la mar de divertido. Aquí nos dimos cuenta que, debido a nuestro presupuesto, nuestro viaje se iba a considerar un viaje “a lo pobre”, como las patatas. Porque no pudimos ir a las Galápagos, así que fuimos a las islas Ballestas, donde puedes ver pingüinos, leones de mar y un montón de pájaros por un precio más que razonable. Y de ahí fuimos a Nazca (sí, las líneas esas también están en Perú), donde como ir en avión era muy caro, paramos en medio de la panamericana para ver un par de figuras en un mirador. En Nazca, ya que teníamos un montón de horas por delante, y era el día del Superclásico del milenio, del copón y de las estrellas, intentamos buscar un bar para verlo, y consumir como buenos turistas para ayudar a la economía. Pues resulta que ese partido lo echaban por un operador de cable, que ¡oh casualidad!, no tenían en ningún bar. El único sitio que encontramos fue una tienda de deportes minúscula, que gracias a la amabilidad del dueño, pudimos ver la segunda parte. De ahí a Cuzco. Una cosa que no había comentado de Huacachina, y de Perú en general, es que me di de bruces con una cosa que no había conocido hasta entonces: el turismo israelí. Imaginad grupos de gente recién salidos de 3 años de servicio militar, que aburridos, medio locos y con dinero, deciden viajar por el mundo. Sí, como si los legionarios se fuesen a conocer nuevas culturas. Así que tienen un montón de gente intentándole sacarle los dineros. (es bastante gracioso escuchar a indígenas hablar hebreo, la verdad). Yo tenía muchas ganas de ir a Cuzco, después de leer el libro del Che Guevara, pero por lo que parece, miles de millones de personas lo han leído antes, y han convertido a la ciudad en un paraíso turístico. Eso significa: agobio, precios altos y poco espíritu inca. Lo bueno es que ahí conseguimos un buen hostal, con buenos compañeros de habitación y todo eso. Eso sí, después de cambiarnos de habitación porque un inglés estúpido había dejado sus calcetines sucios en nuestra almohada. Y lo mejor de todo, al cambiarnos de habitación yo me dejé la chaqueta colgada en la litera, y al día siguiente, el inglés no estaba y mi chaqueta tampoco. Suerte que el día anterior había escupido sobre su ropa. Empate técnico. Y como estábamos en Cuzco, pues el Machu Picchu es una cosa que hay que ver, después de todas las riadas y todo eso. Como ya os he dicho que hemos hecho un viaje de pobres, e ir en tren en un día te salía por 100 dólares o algo así, decidimos hacer el camino inca, versión pobre, evidentemente. Según la publicidad, tenía mountan bike y dos días de senderismo bastante suaves. Suaves mis cojones. El segundo día, después de 8 horas andando, y ante la perspectiva de andar otras 4 horas, un americano tuvo la mejor idea del universo: hacer autoestop. Consiguió parar un camión, y ahí que nos subimos todos los grupos, en la "gringoneta" (patapan pshh). Sí tuvimos más suerte esta vez con la gente que nos tocó, eran más majos que las pesetas (hasta un israelí, que, aunque estaba mal de la cabeza, lo estaba de una manera divertida). También había un par de chicas suecas, con lo que mis 4 días de tour se convirtieron en un curso inmversivo de sueco. Y tampoco es que haya ayudado mucho. Después del Machu Picchu (muy bonico todo él), volver a subir en tren, que ya había ganas después de tanto bus, nos fuimos al lago Titicaca. En altitud hemos descubierto una cosa que ayuda bastante, la coca (hoja de). Porque ponerte a andar a más de 3000 metros cansa bastante, y el hecho de rumiar hojas como si fuese una llama, y que esas hojas te dejen la boca como después de ir al dentista, crea una sensación bastatne curiosa. Y si la cultura quechua lo usa, que son la civilización más avanzada de la historia, pues yo también. Así que el último día en Perú fue un ataque y derribo de ropa de alpaca, coca (hojas de) y recuerdos varios, antes de irnos a Chile, donde esperamos que la civilización nos trate un poco mejor.

Sin nada más que contar, se despide su fiel aliado,
/Vicente

PS: el agua gira al contrario de las agujas del reloj en el hemisferio sur!! o eso o yo no tengo muy claro cuál es el sentido de las agujas del reloj.

Nathalie Hallberg
Senast aktiv - från Stockholm, Stockholms län, Sverige
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